Exposicion

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mi última Foto


Durante meses, los viajes constantes y la intensidad de los tratamientos, secaron mis ganas de vivir, mis ánimos de seguir y mis mas profundos ideales de la vida, hace  ya unos años atrás el diagnostico había sido  categórico, mi vida estaría encrucijada en un cáncer al estómago  con carácter de terminal, lo que hacía de la noticia una sonora palabra algo funesta y luctuosa para algunas familiares y amigos, para mi  pues solo era el inicio de una etapa prevista desde el día que tome conciencia que estaba enfermo.

Recuerdo con una frescura casi perfecta la última vez, recuerdo  con vehemencia casi perfecta ese momento, rodeado de familiares y amigos celebraba un cumpleaños mas de mi vida, en el interior pues sabría que sería si no  el ultimo, uno  de los últimos por lo menos.

Ricardo mi sobrino  de  apenas 7 años había descubierto  su pasión por las cámaras y los flashes, lo  que hacía que cada momento de su vida este retratado  en una instantánea que él las llamaba las evidencia de mi vida.

“Tio Boby” como  me decía,  “una foto pues no  seas aburrido”, el carita triste sabía que no me gustaban las fotos o por lo menos no compartía su pasión por retratar todo, pero acepte una foto y una nada mas, yo era un apasionado por las  fotos, en los años en que las redes sociales como  Facebook o Twitter aparecieron, pero  con  el pasar de los años y con el  avance del  cáncer y el  deterioro de mi cuerpo  fui perdiendo  esa pasión.    

La foto la integramos mi padre, mi madre y mis hermanos, luego se unieron mis sobrinos y no podía faltar mi abuelo. Rodeado de mis más queridos seres Ricardo  me retrato.

El carita triste como le decía a Ricardo, contento corría por toda la casa “tengo una foto del tío Bobby” decía, pues nunca me había dejado  retratar por el, aunque Ricardo  era mi  primer sobrino  y por ende  el  más engreído  por mí, nunca le di la aprobación para que me fotografié.

Durante ese día y ya en la soledad de mi cuarto  el dolor se hacía intenso, recuerdo  de Margaret, mi señora ya cansada y triste me inyectaba la morfina  que poco  hacia contra el dolor, con  algo  de  angustia me recordaba que tenía que ser fuerte y que no  la deje sola, pero poco  podía hacer si  el  tiempo  pasaba y  la enfermedad me consumía.

Durante la tarde de ese dia mi sueño  se frustro la respiración  se me obstruyo  y sentí la clara sensación de  desdoblamiento, con fuerte alarido, se fue mi último suspiro en la vida, casi instantáneamente el llanto de mis padres y señora se hicieron fuertes, más profundos y una nube  negra de tristeza inundo mi cuarto y la casa por completo.

Era impresionante la poca gente que me visitaba  pero al mismo tiempo  no podía salir del asombro de cómo me podía verme estando yo al frente, sí, yo me veía,  veía mi cuerpo tirado  en una caja de madera que seria mi  casa durante todo el resto de  mi existencia.

Los días de velorio estuvieron tristes, mi vida se había esfumado y con  ella descubrí una verdad que aunque sabía nunca la aceptaría, yo  era un hombre solitario, pues casi nadie excepto mi familia estuvo  el día de mi velorio.

Quizás el momento más triste fue con Ricardo, mi sobrino alegre y preferido se acercó a mi lecho y con una sana inocencia  puso  la última foto en el ataúd que me cobijaba, en ella se veían  toda mi familia y mis últimos días. En ese momento entendí que había partido para siempre, y aunque quisiera la enfermedad me había vencido, había perdido esa batalla y estaba  ya  rumbo a mi nueva morada.


Ya en el cementerio Ricardo puso la foto nuevamente en el ataúd y esta vez nadie la saco, entre llanto dijo “para que nunca te olvides de la familia tio boby”, y aunque  partí y deje a todo mi familia, me lleve un pedazo de ellos en esa mi última foto.